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en el que ser padre es lo mejor que he hecho en mi vida, o no

Es habitual que las madres y padres suelan decir que haber tomado la decisión de serlo -aún con todo el sacrificio y esfuerzo que supone- es la mejor decisión que han tomado en su vida.

Hay decisiones tan importantes que al tomarse parten la vida en dos. Tan importantes, que el tú de esta vida donde tomaste un camino, es una persona diferente al tú de la vida donde tomaste el otro.

Y seguramente sea verdad que para la inmensa mayoría de las madres y padres que lo han sido, es la mejor decisión que han tomado y no la cambiarían por nada, sobre todo, porque hacerlo supondría que sus hijos desaparecerían.

Yo mismo, pese a que considero que algunas de ellas no fuera muy acertadas, no concibo haber tomado decisiones distintas a las que me llevaron a Jon.

Pero no creo que la respuesta se deba a una cuestión de comparar cual hubiera sido una vida mejor o cual una peor. En mi opinión es una cuestión de identidad. Tanto de la identidad de los hijos como de la de las madres y padres, quienes son debido a haber tomado esas decisiones.

Tengo un amigo que mantiene que quiere más a su esposa que a sus hijos, y lo argumenta diciendo que ha vivido más con ella, y que sus hijos se irán, o se han ido, pero su mujer se queda con él. Cuando dice esto creo que hay tanto una parte egoísta evidente en su razonamiento, como otra parte de no saber explicarse.

El vínculo con tu pareja si es real -hay muy pocos que lo son- es de tú a tú. Alcanzar la unidad sin perder la individualidad. Contárselo casi todo. Conocerse, aceptarse, quererse, amarse y admirarse. Esto es sin duda realmente difícil de lograr. Con los hijos el vínculo es distinto. De crianza, de protección, de amor incondicional, pero no de tú a tú.

Hay elementos que no son comparables, y la pregunta o el juego de a quien quieres más o a quien salvarías en un incendio si solo pudieras salvar a uno, viene viciado de inicio. No creo que el amor por tu pareja sea comparable al amor por tu hijo, pero si te ponen en la tesitura de elegir con que de las dos cosas te quedas y entras al juego, entiendo perfectamente a quien elija una cosa y a quien elija la otra.

en el que pelis con Jon (parte I)

Una de las cosas más bonitas de ser padre, es compartir las películas que marcaron tu infancia con tu hijo.

De vez en cuando rescato alguna de aquellas joyas, y la disfrutamos juntos.

Pero como cinco años aún son pocos, hay que filtrar con cuidado.

Aquí van mis aciertos (primera parte)

Cariño, he encogido a los niños: No hay premisa mejor para que un niño de cinco años se quede embobado durante hora y media. Nunca un jardín fue más peligroso. ¿De verdad tenía que morir la hormiga? Nick Morranis.

Los Goonies: Richard Donner poco se te agradece. La escena de créditos inicial en bucle. Gordi, cuéntalo todo desde el principio. Todos quisimos ser Data y la acabamos liando con el Quimicefa. Los Fratelli, desestructurados pero entrañables. Defíneme la infancia de los 80 con solo una palabra.

Mary Poppins: Compárala con Frozen para ver como ha cambiado todo. Yo de mayor quiero ser deshollinador. Fan de los musicales a partir de aquí. Julia Andrews y Dick Van Dyke. Échale un poco de azúcar.

Las aventuras de Tintín: El secreto del unicornio: Steven hazme una película de Tintín, pues sujétame el cubata. Indiana Jones pero mejor. La escena de persecución del final no la igualan ni veinte Fast and Furious.

Big: El mejor papel de Tom Hanks. No querías ser mayor, pues toma dos tazas. Atentos a cuando se encariña con la prota de la peli para pasar rápido. Todos salimos haciendo la escena del piano gigante en algún paso de cebra.

Se viene el estudio Ghibli para mayores de cinco años (aquí no entra La Tumba de las Luciernagas)

Mi vecino Totoro: No pasa nada pero pasa de todo. Un gato tigre gigante autobús volador. Ghibli en estado puro. Lo mejor para después de un parque de bolas. Joe Hisaishi le da mil vueltas a John Williams.

Arriety: Otra de aventuras en un jardín cuál jungla, esto nunca falla. Los cuervos japoneses son enormes. Cécile Corbel que bueno que viniste. ¿En todas las familias japonesas hay alguien en cama?

Ponyo: Entrañable, graciosa, y como casi todo lo de Ghibli, una obra de arte. Homenaje a Julio Verne. Cuando el agua viene a verme.

en el que relato corto Euskal Encounter 33: Un futuro más humano

Era 2025 y parecía que definitivamente y por desgracia el apocalipsis no iba a ser zombie.

El mundo vivía en un sálvese quien pueda, tonto el último, egoísta, individualista, superficial, una selva donde la empatía y el calor humano eran oasis en el desierto de la humanidad en plan literal bro.

Pero entonces me desperté y era un sueño.

No, que va, volví a despertarme, y todo seguía igual, pero diferente.

Pequeñas cosas habían cambiado. Detalles sin importancia, que inicialmente me parecieron errores de Matrix, pero luego se incrementaron en número y en importancia.

Al comienzo era el lugar donde había puesto las llaves, después donde había aparcado el coche, el color del coche, el color del pelo de mi hermana, los gatos ahora tienen 5 patas y colas de dos puntas, oye, ¿yo no tenía una hermana?

Y ya no me pasaba a mí solo, cual apagón, lo que comenzó como algo local, pasó a provincial, nacional, continental, mundial…, pero esta vez era verdad.

Las teorías conspiranoicas corrían como la pólvora.

¿Resultaba que al final era verdad lo de los chemtrails? ¿Se les había ido la mano con el 5G?  ¿El WiFi nos estaba haciendo zumo el cerebro? ¿Los pájaros existían realmente? ¿Eran alienígenas preparando una invasión en ciernes? ¿Eran los illuminati, los masones, los anunnaki, los reptilianos, los otaku?

Entonces se anunció en todo el mundo, a bombo y platillo. Desde hacía un tiempo dirigentes y ejércitos de todos los países habían empezado a recibir avisos del futuro. De una humanidad que habiendo descubierto el viaje al pasado y abocada ya a la inminente extinción, se había decidido en un último y desesperado intento, a cambiar el futuro realizando cada vez acciones más intrusivas en el pasado.

Pero a cada cambio parecía que todo fuese un poco más a peor.

Bad Bunny ganaba tres veces el Grammy y atesoraba ya 10 nominaciones, Trump -ya de un naranja fluorescente- había salido reelegido por segunda vez como presidente de los Estados Unidos, y tenía como mano derecha a Elon Musk. El número de perros como mascotas ya era superior al de niños, y el de altavoces bluetooth superior al de perros. Y se acababa de permitir que los patinetes eléctricos fueran por cualquier sitio, a cualquier velocidad, y mirando el móvil si su conductor así lo deseaba sin mayor apercibimiento, si ya pa’qué…

Pero entonces empezó a suceder. Todo comenzó con un pequeño suceso a finales de julio de 2025. Un pequeño paso para el euscontercita, pero un gran paso para la humanidad. La Euskal Encounter 33 volvía a contar con aire acondicionado.

Rápidamente fui a publicar un reel con algún efecto de congelación, pero no fui capaz de encontrar ninguna app de redes sociales en el móvil.

Por alguna extraña razón tampoco aparecía el icono del LoL en el escritorio de mi ordenador.

Me gire rápidamente para contárselo a mi vecino de puesto: Iñaki “el letrinas”, pero en su lugar se encontraba una mujer de mediana edad de aspecto aseado, que me ofreció una bebida isotónica no azucarada sin rastro de taurina, y un choripán de chorizo y pan de pueblo ecológico.

Me incorporé en mi puesto cual meme de Jon Travolta, para atónito comprobar que me encontraba rodeado de una congregación paritaria de ambos sexos.

Todavía en estado de shock, salí por las puertas del BEC no sin antes pasar por unos relucientes e impolutos baños, para dar con una ciudad de Barakaldo respetuosa en su construcción con el entorno idílico en el que se había erigido. Con edificaciones de no más de dos plantas, colores uniformes, vegetación rebosante, y carreteras soterradas en su mayoría.

Durante los siguientes días, vi a personas pensando antes en el bien común qué en ellos mismos -incluso políticos-. El egoísmo y el individualismo habían sido erradicados cuales enfermedades del pasado. La empatía y la ayuda al prójimo eran las prioridades de la sociedad.

En definitiva, estaba en un futuro más humano.

en el que Si no hay ganas, te las buscas

Llevo ya bastante sin escribir. La falta de tiempo inicialmente, la falta de ganas a posteriori.

Hoy escuchando un video de Youtube de DECODE que versa sobre la capacidad de esfuerzo y autodisciplina, me he decidido a recuperar el hábito.

Suelo ser muy metódico con la ingesta de azúcar y cafeína. Un café al levantarme con tres cucharas de café planas de Nescafé más dos planas también de panela, y otro de idénticas medidas sobre las 18:00h, es lo que tengo comprobado que mejor me va para no sufrir de falta de ganas y/o cansancio durante el día.

Pero en estas últimas horas en las que no puedo doparme si quiero conciliar bien el sueño, solo queda tirar de esfuerzo y autodisciplina.

Y aunque pueda sonar contradictorio, la idea implícita en todo esto es esforzarse para sentirse bien.

Así que aquí estoy frente al ordenador, después de acostar a Jon, forzándome a escribir. De cualquier cosa, aunque no me apetezca, aunque esté cansado, aunque y consecuencia de lo anterior, no me sienta inspirado, aunque sean ideas inconexas o poco conexas, ya les daré forma e hilo conductor después.

Algo que tengo muy comprobado es que al ser humano se le da muy mal anticipar el efecto que van a producirle las actividades y acciones que realiza.

El dicho de ten cuidado con lo que deseas, no se vaya a hacer realidad, viene un poco por esto. Lo que deseamos y lo que nos hará sentirnos bien, normalmente son cosas distintas.

Ahora mismo tengo hambre -bastante- pero si me pongo a cenar luego con la digestión ya sí que estaré tan cansado, que me será imposible ponerme a escribir. Así que estoy tirando de autodisciplina, mientras me pregunto: ¿cuánto me durará esta vez el propósito?

Además, si cenase tendría la lucha interna habitual de irme a la cama y ponerme a leer, frente a hacer scroll por las redes sociales, chatear en algunos grupos, o perder el tiempo de alguna otra forma similar que me deje la sensación de haber malgastado el tiempo y que mañana me levante cansado. Y es una lucha que últimamente estoy perdiendo en demasiadas ocasiones.

En cierta forma es la lucha del sistema uno contra el sistema dos como diría Daniel Kahneman. Nuestro cerebro no quiere esforzarse, no quiere que le des trabajo al sistema dos, no quiere que tengas que pensar y por ende, le hagas trabajar.

Pon esa película de acción trepidante, que nos dará dopamina rápida sin hacer el más mínimo esfuerzo.

No te interesa ver esa película lenta y aburrida, en la que me vas a hacer trabajar para apreciar todo lo que nos quiere contar. O mejor aún, unos videos de Youtube, y vete de uno en otro rápidamente aunque no lleguen ni a los 10 minutos cada uno, que eso de la capacidad de atención también cansa.

¿Prefieres un videojuego? Perfecto, pues entonces vamos a jugar a los mismos videojuegos de siempre que ya tenemos interiorizados en el sistema uno, no me hagas aprenderme ahora nuevas mecánicas, puzzles o cualquier cosa que me haga trabajar.

El paradigma actual de la civilización occidental en vez de un angel y un demonio uno en cada hombro, es un adalid de la vagancia frente al paladín del esfuerzo.

En Una vida sin esfuerzo: La trampa del confort, Dani Novarama da vueltas sobre la idea de que hemos diseñado una sociedad que irónicamente al buscar el confort nos ha hecho infelices.

Así que la auto moraleja de hoy es: La concentración es el camino a la felicidad, a través del esfuerzo.

en el que Las ganas molan

Cualquiera que haya pasado una depresión, una de verdad, una de no poder levantarte de la cama, una de que nada tiene sentido, de las de que ser: duele, sabe que las ganas es la mayor bendición que existe.

El café, oh!!, alabado sea ese generador de ganas. Pero no abuses de él o perderá su efecto. Uno por las mañanas para coger ganas para el día, y el de después de las comidas para contrarrestar la pesadez de la digestión.

No comas de forma copiosa, que eso quita ganas, y si no hay posibilidad de siesta, además es un fastidio.

Ahora cuido mis hábitos: alimenticios, físicos, de sueño, mentales y cognitivos, no tanto por encontrarme bien de salud mental y espiritual, sino por cultivar mis ganas. Que aunque esté muy relacionada una cosa con la otra, no es lo mismo.

Hacer da ganas, y hacer bien da ganas por dos. Da igual que sea instalar un ventilador de techo, que pintar la Capilla Sixtina. Al terminar, después de recoger todo ya sea físico o digital y contemplar la obra, si acabas orgulloso de ella, se te redoblan las ganas para comenzar con la siguiente.

Pero cuidado con tener muchas ganas, que luego te flipas y cuando no tienes tantas, se te viene el mundo encima…

Cuidado con esos días en los que estás repleto de ganas, en los que te comerías el mundo. Esos días utilízalos para continuar proyectos, para comenzar con otros que ya tenías pensado hace tiempo, pero no comiences cosas nuevas.

 

 

La concentración es el camino a la felicidad

Estos días estoy leyendo el libro: Pensar rápido, pensar despacio de Daniel Kahneman, muy recomendable para quien le interese la psique humana

En uno de sus capítulos, trata del estado de flow mental que alcanzan los deportistas profesionales en ocasiones

Senna, como en aquella famosa vuelta perfecta en Monaco, lo describía como estar en contacto con Dios.

Pero realmente es un proceso donde se llega a tal estado de concentración, que todo desaparece y el sistema de pensamiento uno gracias a la experiencia adquirida por el deportista profesional tras muchas repeticiones, se encarga de todo, sin que el sistema dos se active para nada (el sistema uno es el de pensamiento intuitivo, y el dos el de pensamiento lógico)

Yo disfrutaba mucho de mis vacaciones de enero haciendo snowboard, porque a pesar de no ser un deportista profesional, tenía muchos momentos de flow mental, y entre otras cosas me ayudaba a realizar una desconexión total que luego podía mantener en cierta medida hasta la siguiente sesión de snow.

En la Euskal Encounter también me lo paso genial y desconecto del día a día, porque en la Euskal combino dos de mis grandes aficiones: socializar y aprender.

Las aficiones ayudan a desconectar, porque hacen que tu cerebro se concentre enormemente en una sola tarea.

También la meditación es un estado de concentración profundo.

En definitiva, la concentración es el camino a la felicidad.

 

en el que buscando pensamientos positivos

Uno de los aprendizajes más importantes en la vida, es el de dedicarle el tiempo justo a los pensamientos negativos, entendiendo por negativos, aquellos que atribulan nuestra mente cuando la atraviesan.

La mejor forma que he encontrado de escapar de estos pensamientos, es buscar uno positivo de igual o mayor intensidad que lo sustituya, en el cual sí recrearme.

Mientras lo busco, me siento como expedicionario en la selva, cortando a golpe de machete pensamientos negativos para conseguir llegar a algún claro en mi mente. A veces, la selva está realmente frondosa, y parece que no se va a acabar nunca, pero últimamente siempre encuentro un claro donde florecen vivencias con mi hijo de ya casi 5 años.

Este fin de semana era fin de semana de motos, y llevo unos años que no perdono uno. E igual que hacía yo con mi padre en los tiempos de Aspar en Derbi, hoy Jon viendo que no se iba a poner otra cosa en la tele, decidió acompañarme a ver la carrera de Moto3. Y así, nos sentamos juntos en el sofá a ver la retransmisión.

El juego era elegir un piloto, y como no para Jon, que ese piloto ganase. Jon es extremadamente competitivo, y aunque intento trabajar que disfrute del camino y no la victoria, la cual solo en raras ocasiones llega, me queda mucho trabajo por recorrer. Sin duda tiene la competitividad escrita en los genes.

Así que en claro alarde de ventajismo, se decidió por Yamanaka, piloto japonés que lideraba la carrera. Yo en cambio me decidí por Furusato, piloto también japonés de cuyo club de fans formo parte, pero que iba un poco más retrasado. Por supuesto, cuando Yamanaka se fue al suelo, rápidamente Jon cambió de piloto al que comandaba la carrera en ese momento: Rueda. A mí no me dio tiempo, porque ojo spoiler, Furusato se cayó en la penúltima curva cuando luchaba por la victoria -muerte o gloria-.

Jon aún no entiende eso de que el realizador decida ir cambiando de tomas y vaya enfocando a diferentes grupos de pilotos, y para él a cada cambio de toma le parece que las posiciones en la carrera también han cambiado, así que pregunta constantemente por las posiciones de los pilotos. Lo que va intercalando con solicitudes de reafirmación sobre que su piloto va a ganar y el tuyo no. Además, no tiene clara la diferencia entre adelantar y delante, por lo que cuando te dice que te va a adelantar yendo delante -su piloto elegido y él se convierten en el mismo ente-, quiere decirte que tú no le vas a adelantar a él -es decir, tu piloto a su piloto-. Y así, Jon no paró de hablar durante toda la carrera.

Y aunque la voz aguda de Jon se me clave como alfileres en el oído, y pese a que sus preguntas constantes me generen mayor cansancio que una sesión de Crossfit -nunca he realizado ninguna, pero dicen que cansa mucho-, disfruté aquella carrera de Sachsenring 2025 como pocas otras carreras he disfrutado en mi vida.

Y debe ser que Jon también lo disfrutó, porque al terminar quiso ver otra carrera. Por lo que mientras daba comienzo Moto2, pusimos un video de Youtube de carreras de Monster Trucks, porque Jon es muy de vehículos grandes. Ya tiene pensado comprarse de mayor una hormigonera, y cuando se le quede pequeña, una excavadora.

Pero no solo eso, cuando regresé a casa de ver MotoGP con los amigos de la LrDa en la Menganita de Torrelodones, Jon me estaba esperando con una sonrisa en la cara pidiéndome otra carrera más, así que nos vimos la carrera 2 de WSBK que también corrían este fin de semana.

Así que de un tiempo a esta parte, los claros en la selva de los pensamientos oscuros son más habituales y fáciles de encontrar, e iluminan con cada vez mayor intensidad.

Como escena post-créditos, os dejo a Jon gritando el nombre de su primer piloto preferido de la carrera:

 

 

en el que Ahora está de moda escribir así…

¿Y como es así?

Economizando palabras.

Eliminando lo superfluo.

Que nadie vaya a leer una palabra de más.

Pero que líneas no falten.

Y…

Cliffhangers menos aún.

A esto último lo llaman ahora bucles abiertos.

De vez en cuando puedes escribir una frase algo más larga. Incluso usar algún que otro punto seguido. No vaya a parecer que estás escribiendo poesía. Ya has captado la atención del lector, y lo puedes aprovechar por un momento, pero solo por un momento.

No abuses que se te cansa.

Si es que ahora ya te ponen el tiempo previsto de lectura de los artículos -como diciéndote: tranqui tronqui, que esto pasa rápido- y ojo cuidao si pasa de 5 minutos, que la liamos.

Que ahora nos informamos de clickbait en clickbait, y el resto de texto solo se lo lee el Googlebot.

También las IAs.

Que ya se pasan el día leyéndose unas a otras.

Así que fatigado tu lector después de leer tres frases seguidas, tienes que volverle a hacer un cliffhanger, perdón, bucle abierto.

A lo que hemos llegado con el scroll infinito…

Lo peor de todo es que mola.

Me he descubierto leyendo con efusión textos -normalmente newsletters- con este estilo.

Por cierto, lo de cambiar comas o paréntesis por guiones medios, también es nuevo, ¿no?

Hoy acabo de leer a un newslettero -no sé si existe algún termino para este gremio- utilizar de cliffhanger para su suscripción de pago, el acceso a un maravilloso prompt para eliminar las palabras superfluas de tus textos.

Muerte a los adverbios exclamaba drásticamente.

Pero eso me he prometido que no. Para mis textos personales nunca utilizaré la IA -a los profesionales que les den-

Sería perder cualquier tipo de alma y personalidad.

Así que no, de ninguna manera, nanai, naranjas de la china, ni de coña, vamos, que no… ¿o sí?

 

 

 

en el que Nostalgia por el Futuro

La fabulosa serie Pantheon, introduce el concepto de nostalgia por el futuro. La nostalgia es un sentimiento inherentemente relacionado con el pasado. Sentimos nostalgia por los momentos y épocas en los que hemos sido felices, o al menos en los que creemos que lo hemos sido ¿Pero qué es sentir nostalgia por el futuro?

En la serie Pantheon se habla de quien no ha tenido pasado, y siente nostalgia por el futuro, lo que se podría interpretar como sentir nostalgia de la propia nostalgia que nunca se sentirá. Pero también podríamos decir que la nostalgia por el futuro es una forma florida de referirse a la falta de esperanza en este.

Vivimos en unos tiempos proclives a la nostalgia por el futuro entendida de esta forma. Tengo un amigo boomer que se queja mucho de la falta de ganas y esfuerzo de los jóvenes de hoy en día, y se enoja sobremanera cuando hago hincapié en que él forma parte de una generación privilegiada, seguramente la más privilegiada que ha habido en nuestro país.

A partir de los boomers, cada generación lo ha tenido peor que la anterior, siendo cada vez más pobre, llegando a las realmente preocupantes cotas actuales.

Un joven boomer podía contar con que si se esforzaba, tendría una recompensa en forma de calidad de vida y patrimonio en las décadas siguientes, pero los jóvenes de ahora por mucho que se esfuercen lo tienen igual de complicado que en la lotería de La fuga de Logan.

El cambio climático, la deriva política mundial, el cada vez más desnivelado reparto de la riqueza y el declive de la civilización occidental le hacen pensar a uno si traer un hijo al mundo no es simplemente un acto de egoísmo.

Pero la nostalgia por el futuro no es desesperanza, o meta-nostalgia.

Si le preguntas a ChatGPT sobre el concepto de nostalgia por el futuro en Pantheon, te dirá algo como: “El concepto de "nostalgia por el futuro," como se menciona en la serie "Pantheon", se refiere a un sentimiento de anhelo o añoranza por futuros imaginados o posibilidades que aún no se han realizado, pero que una persona siente como perdidos o inalcanzables. Es una especie de melancolía anticipada por oportunidades o experiencias futuras que uno cree que no podrá vivir.”

También se dice que donde fuiste feliz, nunca debieras tratar de volver. Porque la nostalgia, aunque se relacione con la melancolía, es un sentimiento agridulce, que genera cierta felicidad si no se abusa de él, y debemos cuidar y proteger los recuerdos que nos la generan.

Y así es también con la nostalgia por el futuro, pero intercambiando recuerdos por sueños. Los de mi generación seguro que podrán identificar este sentimiento agridulce al rememorar cuando siendo niños se imaginaban cual Marty McFly surcando el barrio en patinete volador, viviendo la realidad virtual en su máxima expresión como en El cortador de césped, o conduciendo coches voladores como en Blade Runner, todos ellos nostálgicos futuros en los que nos imaginamos inmersos en incontables ocasiones, y que dábamos por descontado que en 2025 ya se habrían hecho realidad.

 

 

 

en el que chorrocientos años después monto un ordenador desde cero

Se viene nueva edición de la Euskal Encounter, y con una ilusión inesperada, hace unos días me dio por montar un equipo nuevo por componentes, para llegar a tan magna cita con las mejores galas.

En su día me enamoré del concepto de los barebones en general y su tamaño reducido, y de los Shuttle en particular, y desde entonces tanto para el trabajo como para casa he tirado de estos. El que todavía tengo en casa a expensas de una nueva misión es este.

En el caso de los barebones todo se simplifica bastante, ya que la placa base y el sistema de refrigeración vienen con la caja.

Pero con todo esto de las GPU cada vez más enormes, me estaba desesperando ya de andar con limitaciones de espacio y de estar pendiente a la hora de comprar una, de las dimensiones para ver si entraba. Para que luego después de encontrar una medianamente potente sin excederse de las medidas, entrase en estado de ignición dentro del pequeño Shuttle.

He de decir que he hecho un poco de trampa, y me he basado en la configuración ya prestablecida de una tienda online, pero realizando unos pequeños cambios.

Me he decantado por un AMD M4, un Ryzen 7 5800x, y una Nvidia 4070 reacondicionada que vi a buen precio por los mundos trucheros de Dios. Así que la configuración más que una última generación, es una smart choice. Es decir, un outlet de la temporada pasada.

Aquí el equipo elegido:

Tengo que preparar un segundo ordenador, y uno de los dos será para el trabajo y otro para la oficina. Ahora que las GPU de gaming son también las GPU de IA, si vas a hacer cosas de IA en local como ya hago y pretendo hacer más aún, la línea entre un ordenador gaming y uno de trabajo es muy difusa. Así que, si veo que me he equivocado en algo, tengo una segunda oportunidad.

Hice unas fotillos de como iba avanzando la cosa.

 

 

Me decanté por un sistema de refrigeración liquida barato -marca Tempest, al igual que la caja-, copiando la configuración del equipo que había utilizado de base, y fue lo que más quebraderos de cabeza me dio. Aún lo tengo pendiente de revisión, ya que algún conector creo que no está exactamente donde debería estar conectado. No había manual de instalación dentro de su caja, y solo gracias a la ayuda de Gemini conseguí un manual de un modelo similar, que me brindó una idea de como se instalaba el poco intuitivo sistema de anclaje al micro. En cuanto la conexión de los cables, no luce -cosa que valoro positivamente- pero la CPU se mantiene a temperaturas adecuadas.

Estuve un rato buscando como se atornillaban los discos duros, y hasta llegué a pensar que iba a tener que desmontarlo todo, pero finalmente di con la pestaña que permitía sacar fácilmente la bahía de los discos.

No hace mucho descubrí Minitool Shadowmaker. Lo he utilizado en un par de ocasiones para clonar el sistema de un portátil. En mis tiempos, para preparar una imagen de un ordenador para ser cargada en otro, tenias que liarte con el sysprep o morías por pantallazo azul. Pero con Shadowmaker todo es más sencillo y rápido.

Valoré si grabar la imagen en red y luego pasarla al nuevo equipo, pero tenía dos discos duros M2 Nvme de los rapiditos, y una placa con dos slots M2 para discos Nvme, así que, vamos a ver como de rápido va esto. En 22 minutos cloné casi 1 TB de datos.

 

Una de los primeros imprevistos con los que me he encontrado, es que en cuanto pongo a trabajar la GPU, tengo una estufa de aire bajo mis pies. Por lo que he tenido que retirar la torre a un lateral de la mesa, montando así un sistema de doble radiador.