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En el que 23 años después acabé el Monkey Island 3

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The Curse of Monkey Island, o el Monkey Island 3 fue el sí pero no de la saga de Guybrusg Threepwood, y el comienzo del fin del genero de las aventuras gráficas. El último juego en usar el motor SCUMM, que quiso cambiarlo para hacerlo más accesible e intuitivo, pero que acabó eliminando la sensación de ingenio e inmersión, por la de un simplemente pincha sobre todo lo que veas como si fuera un dónde está Wally.

Resultado de imagen de monkey island 3No recuerdo bien cuando empecé a jugar a esta entrega, pero si salió en el año 97 lo haría ese mismo año. Hace unas semanas, 23 años después, lo conseguí terminar. La única aventura gráfica que he conseguido terminar sin ayuda de alguna guía ha sido Loom, lo cual no es decir demasiado en cuestiones de dificultad, pero como mayores logros tengo haber terminado el Día del Tentáculo y el Monkey Island 2 consultando la guía en ambos casos solo una vez. ¿Quien iba a pensar que se podía coger y guardarse un perro en una gabardina? Si no terminé en su día la tercera entrega fue por dos razones: no me gustó / enganchó lo suficiente como para que mi atención no se fuera a otra cosa, y porque llego en el momento en que estaba empezando a alejarme de los videojuegos.

Aún así, hace unos años a la que instalaba el emulador ScummVM en la Wii, aproveché para darle un segundo tiento. En esta ocasión me quedé atrancado estando ya en uno de los últimos capítulos, pero mi testarudez por no ayudarme de la guía hizo que la diversión se viera reemplazada por un frustrante reto, que acabó a la postre alejándome otra vez del juego.

Ahora con una mentalidad más madura, reconociendo mis limitaciones y volviéndome a atascar si no en el mismo puzzle, en otro momento algo posterior, conseguí acabarlo. En esta ocasión me ocurrió algo parecido que en el Día del Tentáculo, donde no cerré una puerta que tenia una nota pegada, ya que esta vez no volví a entrar en una habitación que ya había escrutado, pero en la que en un momento posterior de la aventura aparecía un nuevo objeto. Y no es que a la mínima me haya dado por vencido y haya recurrido a la guía, pero si he sido capaz, lo que considero un gran logro, de darme cuenta de cuando el disfrute daba paso a otra cosa y reaccionar para volver a disfrutar.

Otro día escribiré del gran efecto que tuvo la saga Monkey Island en mí, o de lo que opino de la historia pasada y actual de las aventuras gráficas, pero hoy tocaba decirme a mi mismo, no creo que mucha más gente lea esto, que por fin llegó el día en que mi satisfacción pudo a mi orgullo, con permiso de Thimbleweed Park y The Wardrobe. Pero esta vez era diferente, ya que esta vez había jugado al juego en tres épocas muy distintas de mi vida, y el resultado en cada una de ellas sirve en parte para definirlas.